Guía
La cifra que ningún lubricante enseña en la etiqueta
Hay un dato que decide si un lubricante cuida la mucosa o la castiga, y prácticamente ningún fabricante lo imprime en el envase. Se llama osmolalidad. Este artículo explica qué es, qué cifras recomienda la Organización Mundial de la Salud y por qué muchos productos de gran superficie están diez veces por encima.
Qué es la osmolalidad, en una frase
Es la concentración de partículas disueltas en un líquido. Cuando dos líquidos separados por una membrana tienen concentraciones distintas, el agua se mueve hacia el más concentrado. La mucosa vaginal es esa membrana.
Si el lubricante está mucho más concentrado que el tejido, el agua sale de las células hacia el gel. El resultado inmediato es una sensación de sequedad al poco rato, justo lo contrario de lo que se buscaba, y el resultado a medio plazo es un epitelio deshidratado y con más facilidad para irritarse.
Las cifras
La OMS publicó en 2012, junto con UNFPA y FHI 360, una nota técnica sobre lubricantes personales que estableció dos referencias: lo ideal es no pasar de 380 mOsm/kg, que es aproximadamente la osmolalidad del propio fluido vaginal, y en ningún caso conviene superar los 1.200 mOsm/kg.
El contraste con el mercado es lo que llama la atención. Muchos lubricantes de base agua de gran distribución se mueven entre 2.000 y 6.000 mOsm/kg. La razón no es descuido: la glicerina y el propilenglicol dan textura, estabilidad y vida útil, y son baratos. Cuantos más humectantes, mejor tacto y peor cifra.
El pH importa por lo mismo. El de una vagina en edad fértil está entre 3,8 y 4,5. Un producto muy por encima interfiere con la flora que mantiene ese equilibrio. Después de la menopausia el pH fisiológico sube de forma natural, así que el objetivo cambia con la etapa, y por eso un producto pensado para postparto no es automáticamente el adecuado a los sesenta.
Cómo se lee una etiqueta cuando falta el dato
Como casi nadie declara la osmolalidad, hay que deducirla de los ingredientes. La lista va ordenada por cantidad, y eso ya dice bastante:
- Glicerina o glicerol en los primeros puestos. Osmolalidad alta, casi con seguridad.
- Propilenglicol. Lo mismo, y además irrita a una parte de las personas.
- Clorhexidina. Antiséptico. Actúa sobre la flora, incluida la que interesa conservar.
- Nonoxinol 9. Espermicida. La OMS desaconseja su uso frecuente por daño epitelial.
- Perfume, aroma o parfum. No aporta nada y es una de las primeras causas de reacción.
- Efecto calor, frío u hormigueo. Suele ser capsaicina, mentol o similar. Sobre mucosa sensible es una mala idea.
Los de base silicona resuelven el problema por otra vía: no llevan agua, así que la osmolalidad no aplica. Duran más, no resecan y son buena opción con sequedad marcada. A cambio, no se pueden usar con juguetes de silicona y manchan la ropa de cama.
Hidratante y lubricante no son lo mismo
Es la confusión más habitual y la que hace que muchas mujeres concluyan que "nada les funciona".
El lubricante actúa en el momento y reduce fricción. El hidratante vaginal se aplica de forma pautada, en días alternos y con independencia de que haya actividad sexual, y su función es que el tejido retenga agua de forma sostenida. En sequedad crónica, usar solo lubricante es cubrir el síntoma el rato que dura la aplicación y nada más.
Cuando la causa es la caída de estrógenos, ni uno ni otro reponen esa hormona. Existe tratamiento médico para eso, es una conversación con ginecología, y decirlo aquí es más útil que vender la idea de que un gel sustituye a un tratamiento. Lo desarrollamos en la guía de sequedad en la menopausia.
Cuándo esto deja de ser una cuestión de producto
Con una consulta médica por delante y sin pasar por ninguna tienda: dolor con la penetración que persiste pese a lubricar bien, sangrado, picor o escozor mantenidos, cambios en el flujo con olor, o sequedad que aparece de golpe sin causa aparente.
Un lubricante bien elegido mejora el confort. No diagnostica y no trata, y una tienda que insinúe lo contrario está incumpliendo la norma que regula qué se le puede atribuir a un producto de consumo.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud, UNFPA y FHI 360. Use and procurement of additional lubricants for male and female condoms: WHO/UNFPA/FHI360 advisory note. Ginebra, 2012. Es el documento del que salen las cifras de 380 y 1.200 mOsm/kg.
- Real Decreto 1907/1996, de 2 de agosto, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria. Texto consolidado en el BOE.
Contenido informativo. No sustituye el criterio de un profesional sanitario y no atribuye a ningún producto una finalidad curativa.